jueves, 3 de enero de 2013

Medios de incomunicación, sociedad de desinformación (III)

Hace tiempo ya que empecé a hablaros sobre este tema que me preocupa. Hace tiempo ya que pienso de esta manera y cada día que pasa no parece que el mundo vaya a hacerme cambiar. La semana pasada, sin ir más lejos, vi lo que me temía, algo de lo que ya he hablado, pero mucho más triste, mucho más crudo, ¿hasta dónde estamos llegando?¿cómo se puede permitir que una persona deba compartir tu atención con una máquina? y sobretodo cuando es la atención de una madre....
Y esa es la imagen que plasmo en la que será la última de este especial, más corto y menos trabajado de lo que me gustaría, un niño que pasea por la calle cogido de la mano de sus padres y debe competir con un móvil por la atención de su madre, que primero mira atenta a la pantalla para luego soltar la mano del niño y seguir con el móvil.
Esa parece ser la imagen que se va a quedar como anuncio de lo que parece ser un horrible futuro inminente, un futuro en el que el mundo tan solo merece nuestra atención si llega a través de un terminal electrónico.

Y poco a poco todo irá pasando por la pantalla y al otro lado no quedará nada, cultivaremos flores virtuales mientras los parterretes de nuestras ventanas quedan vacíos. O quizá no, quizá quede alguien al otro lado de la pantalla, aunque nadie más lo sepa.

domingo, 4 de noviembre de 2012

Medios de incomunicación, sociedad de desinformación (II)

¿Cuándo fue la última vez que miraste por al ventana? ¿Cuándo fue la última vez que imaginaste formas en las nubes? Hace ya tanto tiempo de eso, pequeña. Ahora cualquier cosa pasa a través del frío ojo de una cámara y, cada vez más, de la cámara de un móvil. Pequeños apéndices artificiales, indispensables para la vida moderna al parecer, los cuales, como si de un niño caprichoso se tratara, reclaman nuestra atención constantemente, y tanto nos absorben que nos alejan del mundo, aunque supuestamente nos lo muestren.

No diré que las nuevas tecnologías sean malas y que todos debamos ser ermitaños que huyan de ellas, ese hermetismo sería tan malsano como lo contrario. Quizá el mayor problema, lo que causa esta cruzada mía sean los otros ermitaños, esos que se encierran en su cueva al ponerse los cascos, independientemente de si están solos o no.
Mira a tu alrededor y verás conversaciones enrarecidas por una falsa necesidad de que toda tu vida pase por un terminal electrónico, ¿acaso para hablar contigo alguien debe competir contra una máquina? entonces, amigo, estás perdido, eres un tecnozombi, uno de tantos, ya puedes clamar en tu blog y tu twitter desde tu novísimo smartphone que eres diferente y especial, que no eres más que uno más, lo único que pasa es que no miras más allá de la pantalla, eres un simple esclavo.

-Desde la Tierra a la luna quiero hacer una avenida

-Desde la Tierra a la luna quiero hacer una avenida
y necesito tus pisadas para poder construirla-